¿A tal desatino se ha llegado para pedir a los psicólogos que nos ayuden a sobrellevar el encierro en casa? Antes de este maldito «bicho» hubo guerras, guetos, matanzas; alcantarillas donde la gente se emparedaba, y lograron sobrevivir para contarlo. Otros, se pasaban años escondidos en sótanos y, hubo muchos que tuvieron que aislarse en cuevas, privados de las necesidades básicas. Y, sobrevivieron. Sin embargo, ahora, a nada que sopla un poco de brisa «cogemos la gripe». Oigo padres que solicitan consejos para cohabitar con los pequeños monstruos que han creado y que ahora no saben como adiestrar en casa. Intentan hacerles entrar en razón, olvidando que la mente de un niño imita patrones, no ejecuta razonamientos. Y, que de aquellos que al pasar el día pegados a su pareja se dan cuenta de que viven con la persona equivocada. Hay que escasear de neuronas para llamar a un programa de radio solicitando afirmación a tan sorpresivo descubrimiento. Al igual que no hemos conocido situación semejante a la que vivimos ahora, no encuentro antecedentes a la oleada de estupidez que nos azota. El maldito virus no solo causa enfermedad, derrumbe económico y muerte, también airea pensamientos escondido entre capas profundas de idiotez y ñoñería. !Ojala tampoco nos contagiemos de esto! «El hombre en busca de sentido», excelente libro de Viktor E. Frankl, seria una buena recomendación como antídoto.

By |2020-03-26T20:05:01+00:00marzo 25th, 2020|Blog|0 Comments

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