El que fuera protagonista de numerosos escándalos que provocaron reflujos estomacales en la casa Real Noruega, ha decidido poner punto y final a una vida plagada de excentricidades en el día de Navidad. El escritor que jamás quiso ser príncipe padeció de depresión durante toda su vida, enfermedad que se agravó tras su divorcio y que ha acabado en un trágico desenlace. El artista iba dejando huellas de los demonios con los que convivia a diario en todas sus obras, pero que muy pocos supieron ver, atribuyéndolo si a caso a los efectos de sus coqueteos con las drogas y el alcohol.  Lo cierto es que Ari Behn es una victima más de las enfermedades mentales que la sociedad actual se empeña en ocultar. En España fallecen unas 11 personas de media al día por esta causa, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Los muertos por suicidio duplican a los de accidentes de tráfico, superan en once veces a los homicidios y en ochenta a los de violencia de género.

Lamentablemente, la enfermedad mental continua estando en el cajón de espera de la ciencia y en el ocultismo por parte de aquellos que la temen y que la padecen, siendo una de las principales causantes de victimas mortales.

Ari Behn no tuvo una vida de cuento a pesar de haber sido príncipe. Aunque sí un final de película. 

 

By |2019-12-27T19:18:33+00:00diciembre 27th, 2019|Blog|0 Comments

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