Lo más antiguo que se recuerda de Jesús es su bautismo por Juan el Bautista. Anterior a esto, solo hay vacío, un agujero enorme en su biografía. 

La iglesia católica ya ha reconocido que el 25 de diciembre es una fecha arbitraria al nacimiento de Jesús, sustituyendo la fiesta pagana del sol invicto por la del Dios victorioso que trae la paz y la luz al mundo. 

Lo único cierto es que Jesús nació en los últimos días del reinado de Herodes el Grande, así lo afirma el historiador Flavio Josefo, quien dedicó más de tres volúmenes a la vida del sanguinario monarca, de ahí que se sabe más de él que de otros personajes de la historia antigua. Y sabiendo que el rey murió en agosto del año 4 a.C. tenemos que Jesús tuvo que nacer alrededor del 4 al 6 antes de Cristo. El computo del calendario cristiano esta errado, no se sabe si el monje Dionisio «el exiguo» lo hizo a propósito o por equivocación, lo cierto es que crea una situación embarazosa, inverosímil, en cuanto al dato del nacimiento del Mesías.

Pero, ¿Dónde nació Jesús?

Interrogantes, confusión y dudas, ya que solo se dispone de dos fuentes que  hablan del nacimiento e infancia del Mesías; Mateo y Lucas, fuentes que divergen y se contradicen claramente entre sí. Por ejemplo; mientras Mateo sitúa a lo padres de Jesús viviendo en Belén, Lucas los afinca en Nazaret, teniendo que trasladarse José con Maria embarazada a Belén a causa de un censo imperial. Sin embargo, en los evangelios se nombra a «Jesús de Nazaret» como era costumbre citar el lugar de nacimiento en la antigüedad, no habiendo una sola reseña en los textos donde se diga «Jesús de Belén». Por otro lado, en los anales de la historia antigua de la Roma Imperial no existe referencia alguna a un hecho tan importante como el censo universal del que habla Lucas, promulgado por Augusto y llevado a cabo por Quirino, precepto de Siria y luego Judea. Gracias a los escritos de Flavio Josefo en sus Antigüedades de los judíos y Guerra de los judíos se sabe que ese censo no fue universal, sino parcial, y que tuvo lugar en 6/7 d. C. No antes.

Si Jesús hubiera sido un personaje importante desde su llegada al mundo, tal y como lo plantea Mateo y Lucas, no habría duda de que Marcos y Juan hubieran aportado datos sobre ese nacimiento portentoso, y no se habría especulado ni fantaseado tanto con su infancia en los evangelios apócrifos.  Pero en el s. I no se concebía narrar la historia de un héroe sin una infancia, de ahí que Mateo y Lucas convinieran en añadir al primigenio evangelio de Marcos relatos legendarios, prodigiosos, como corresponde a un personaje importantísimo, ilustre. La exegesis bíblica reconoce que estas descripciones legendarias de la infancia tienen probablemente sus raíces en la pluralidad de cristianismos existentes en la época, y posiblemente por comunidades cristianas tardías y muy alejadas de Palestina.

Para no aburrir al posible lector no interesado en profundizar en el tema, concluyo:  

El 25 de diciembre se conmemoraba la fiesta pagana del Sol Invito, pero la Iglesia la sustituyó en el s. IV d. C. por la del nacimiento de Jesús, abriendo así puertas a la conversión. En cuanto a la época del año en la que nació el Mesías, se estima que fue en el mes judío de Tishrei, (15 de septiembre al 23 de octubre), ya que según Lucas los pastores sacaban al rebaño a pastar a la intemperie, algo impropio en el frío diciembre.

Una vez escritos los evangelios, primero Marcos, año 71 d. C. y por último Juan, alrededor del 100, la idea del Mesías ya había calado en la figura de Jesús con firmeza, pero al no existir datos sobre su infancia Mt. y Lc. añadieron al primigenio Marcos una llegada milagrosa al mundo como corresponde a los héroes de la época. De ese modo se hace cumplir la profecía de Miqueas en Jesús, 5,2: «Y tú, Belén de Efratá… de ti saldrá quien señoreará a Israel, cuyos orígenes serán de antiguo…» Vinculando también la estrella y los magos con lo que dicen las escrituras del pasado glorioso de Israel. Números; Mago Balaán que acaba bendiciendo a Israel, y los dones ofrecidos al Mesías por Isaías: «Gloria de la nueva Israel a la que afluyen los dones de todas las naciones.

Pero estas leyendas que hacen del nacimiento de Jesús en Mateo y Lucas algo extraordinario y conocido por todos, se contradice en los evangelios cuando se dice que Maria ignoraba totalmente el ministerio de su hijo, y las tensiones que Jesús padeció cuando su madre, hermanos y familiares le tachaban de loco. 

En cuanto a la matanza de los inocentes carece absolutamente de veracidad histórica, ya que no hay dato alguno en los escritos de Flavio Josefo ni documento de la época que refiera una atrocidad de tal calibre. Sabiendo que Herodes mató a su segunda mujer y a sus tres hijos y a cualquiera sospechoso de conspiración contra él, como iba a pasar por alto Flavio Josefo un crimen sin precedentes. Parece que Mateo pretende con este relato realzar la trascendencia de Jesús, temida por adversarios como reyes, que se sentían impotentes ante él.

Por último, sobre su nacimiento en Belén, el evangelio de Juan dice que muchos dudaban de que fuera el Mesías porque no había nacido en Belén. «¿A caso va a venir de Galilea el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de la ciudad de Belén?

Como ya he apuntado, en los primeros siglos de nuestra era había una pluralidad enorme de cristianismos, la gran mayoría de ellos derrotados por la iglesia católica una vez se instaura en Roma como Única y verdadera. Y de esa pluralidad había credos y reflexiones sobre Jesús muy diferentes. Incluso eran muchísimos los que no sabían que el Mesías debía nacer de una virgen, ya que no existe nada en el judaísmo que diga tal cosa. Y Jesús, que no el Cristo, era un judío rabino, riguroso y cumplidor hasta la ultima letra de la ley de Moisés.

@Domingo Terroba

25/12/2021