Si a Jesús le hubieran preguntado sobre el misterio de la trinidad, la iglesia católica o la virgen Maria, habría arrugado el gesto sin la menor idea de lo que le están hablando. 

Ni en la biblia judía, ni en ningún texto canónico existe la figura de Maria como madre de Dios. Solo en el Nuevo Testamento se nombra a una joven hebrea de nombre Miriam, como madre de Jesús.

Sin noticias de Maria durante los tres primeros siglos de la recién nacida cristiandad. 

Mateo y Lucas son los únicos evangelistas que hablan del nacimiento del Mesías y presentan a Maria como una joven escogida por Dios para traer a su hijo al mundo de forma milagrosa. Relato mítico que historiadores y exegetas bíblicos reconocen como interpolaciones tardías añadidas al texto por cristianos primitivos.

Poquísimo se sabe de la madre del nazareno. Probablemente tuvo siete hijos, siendo Jesús el primogénito, según Lucas. Marcos cita sus nombre; Santiago, Simón, José, Judas y dos hermanas al menos, pero de ellas no da nombres. Que cuando la desposó José ya estaba embarazada, y que las predicas de su hijo le parecían una locura: «Cuando se enteraron sus parientessalieron a hacerse cargo de él, porque decían: “Está fuera de sí.” (Marcos 3:21)

El Nuevo Testamento reconoce sin tapujos la existencia de los hermanos carnales del Mesías, de ahí que los protestantes no hayan aceptado el dogma de la virginidad de Maria. Reconocimiento que no solo hace Marcos, también en las cartas de Pablo, en Hechos y Flavio Josefo, se menciona a Santiago Jacob (no confundir con el apóstol) como hermano del rabí.

Es a partir del año 150 al 200 cuando se intenta canjear a los hermanos de Jesús por primos a petición de S. Jerónimo, y por hermanastros, por decisión de José Epifanio, quizás con ánimo de empezar a dar supremacía a la virginidad de Maria e inventar así una biografía sobrenatural del nazareno acorde con otros dioses de la época, como Alejandro Magno, Rómulo y Remo, Hércules, Platón, Aquiles, etc…, . Argumentos sin base alguna, pues en griego como en arameo, hermano y primo tienen su propia etimología. Tampoco existe ningún pasaje en la biblia o del nuevo testamento donde se diga que José estaba casado, que era viudo o que aportó hijos de otros matrimonios.

Un problema que nace de un error por parte de Mateo.

La virginidad de Maria se construye por un error de traducción. En el texto hebreo original (antiguo testamento) había dos términos sin connotación sexual para referirse a una joven casadera; uno es “ha-almah” y el otro  «Bethulah». Los traductores de la Septuaginta o Biblia alejandrina lo tradujeron al griego Koiné como “parthenos”, que si tiene un aspecto sexual. Un error que luego copiaría textualmente el evangelista Mateo, que escribe en griego, creando el concepto de virgen inexistente en el judaísmo.

Larga espera en los concilios.

El proceso de divinización de Jesús fue largo, tedioso y muy divergente, conducido por la mano de numerosos concilios en los que se discrepaba si el rabí era hombre, mesías, cristo o Dios.  Una vez resuelto el problema quedó en espera el espíritu santo para un concilio posterior. María, aguardó casi 400 años para la resolución de su estatus divino que comenzó a debatirse en el concilio de Éfeso, 431.  Siendo el 8 de diciembre de 1854 cuando el papa Pio IX declara la perpetua virginidad de la hebrea.

Domingo Terroba.