Edimburgo tiene el carácter melancólico, a veces triste. Suele ser oscuro y en días cerrados casi siniestro. Atmósfera perfecta para el drama o la novela negra. Todavía, cuando paseo por estas calles empedradas, siento la presencia de Margaret como un susurro a mi espalda. A ella le deprimía la ciudad, al menos, eso creía, hasta que un día comprendió que la depresión, la ansiedad y la melancolía eran emociones que flotaban en su mente. #ocultoenlamemoria.