Siempre me ha parecido que las entrevista sobre libros pueden resultar un poco aburridas si el autor se remite a hablar solo de su obra. De ahí, que no me importe abordar otros temas de carácter más personal (no privado), que, por su temática o por sus rasgos biográficos, puedan captar el interés de un mayor número de lectores.

En esta ocasión, hablo de mi nueva novela ‘A los ojos de Dios’, pero también de los motivos que me han llevado a escribirla; mis debilidades como persona, mis interrogantes, mis incertidumbres, mis temores… y, repaso también algunas experiencias que me han marcado como autor y como persona. Claro, todo ello en formato preguntas y respuestas, por lo que me ha parecido acertado explicar, ensanchar en este post, algunos puntos que en la entrevista no ha sido posible.

La entrevista la publica Caligrama Editorial en su blog, y hago un recorrido por todo lo que significa y ha significado para mí la literatura, escribir libros, y los estados de ánimo que me impiden a veces sentarme frente al ordenador, pero que, en otros momentos, me ayudan a construir personajes de carácter extraordinario, singulares. Historias angustiosas. Mentes asesinas. Una trama siniestra.

 

 

“No soy un autor vocacional”; es algo que siempre afirmo. Escribo cuando siento la necesidad de contar algo que creo interesante y que puede despertar cierto interés en el lector. Pero, sobre todo, por una necesidad emocional. “No acudo a la escritura para dar sentido a mi vida, ni placer, ni realización personal. Para mí es un trabajo tedioso”. Y lo que peor llevo es la soledad. El aislamiento. La introspección. La retirada parcial del mundo que reclama por obligación hilar una historia.

De ser sincero, debo decir que tanto ‘Oculto en la memoria’ como ‘A los ojos de Dios’, mis dos últimas novelas, han supuesto para mí un acto confesional. Me he servido de sus personajes para contar secretos que, de no ser así, jamás me hubiera atrevido a decir en público. En cada uno de esos protagonistas hay algo de mí, porque “considero que escribir es echar mano de la vida, de las experiencias, de las vivencias vividas, de todo aquello que ha quedado atrás y nos ha convertido en lo que ahora somos”. Eso sí: aderezo el relato con buena dosis de ficción, imaginación e inventiva. Condimentos que aportan sustancia y sabor mientras se cuece el guiso.

 

 

La depresión, la ansiedad y los conflictos mentales: temas que vuelven a ser recurrentes en ‘A los ojos de Dios’

Sin duda alguna, porque forman parte de mí. Y, como dije antes, unas veces ejercen de barrera durante días o meses, y otras, me aporta riqueza, habilidad mental, capacidad para crear historias desconcertantes. “Aunque firmaría ahora mismo no escribir un solo libro más en mi vida a cambio de verme libre de estas oscilaciones mentales”. Como asevero en la entrevista, “la depresión me ha ayudado a encontrar un nicho en el universo perturbador del thriller psicológico”. “Una enfermedad que tienes que acabar aceptando porque la neurociencia aún no ha encontrado el «antídoto» para erradicar esta pandemia que se extiende a velocidad de vértigo por un mundo donde el desánimo ha encontrado su filón de oro”.

Volviendo a ‘A los ojos de Dios”, admito que es una novela de fácil lectura. Angustiosa, dramática, imprevisible, pero amena. Te engancha desde el principio, según los lectores. Sin embargo, escribirla ha sido terriblemente complicado. Encontrar una voz para los psiquiatras me volvía loco. Al igual que los diálogos en terapia, sin olvidar a Aaron, el rabí que ejerce de muro central en la historia. “Construir la personalidad de un judío ortodoxo sin caer en tópicos, reiteraciones o leyendas bíblicas, no fue tarea fácil”.

Y, para finalizar, me ha llamado la atención, en cierta manera, cuando me preguntan en la entrevista que consejo daría yo a aquellos que persiguen la fama para la conseguir sus metas. “Los consejos sirven de poco, y esto no lo digo yo, sino la experiencia”. Por otro lado, no soy yo quien, para aconsejar a nadie, más cuando mi vida está saciada de tropiezos. Pero cierto es que “la popularidad no se sujeta por sí sola sin la base de un buen trabajo. El único camino a la fama es el reconocimiento profesional, lo demás, son espejismos. Caminos paralelos que mueren donde nacen”.

Bueno, pues solo quiero decirte que puedes leer la entrevista completa en la web de Caligrama. Solo me resta desear que te guste y que disfrutes leyéndola.

¡Saludos!

Domingo Terroba.