Quería Herodes el Grande que su muerte fuera llorada con verdaderas lágrimas de dolor, y para ello, ordenó en su lecho de muerte la ejecución de 300 nobles judíos; crimen que finalmente evitó su hermana Salomé. ¿Necesita España un crimen en masas o que un lacayo de la guardia pretoriana de Sánchez nos aplaste el cuello como acaba de ocurrir en Minneapolis, para que el pueblo despierte de una vez su confinado atontamiento y grite !basta!? Una vez Sánchez abrió terrazas y aseguró que corriera la cerveza, el pueblo dejó las caceroladas y volvió a casa. Satisfecho. Sánchez; astuto e inteligente, conoce perfectamente las necesidades y aspiraciones de su gente, a la que ofrece su comanda para mantenerlos calladitos. En tiempos de Suarez o Felipe Gonzalez, la gente aún tenia una escala de valores. Luchaban por la ejecución de ideales políticos y sociales en un afán de mejora. Era una sociedad adulta y comprometida, con aspiraciones y metas. Ahora, solo se manifiestan los jubilados cuando el gobierno anuncia una reducción de sus pagas. Las nuevas generaciones caminan sujetas al palo del selfie, la mente en Instagram y el deseo de llegar a ser un youtuber de éxito. Los gobiernos como el estado religioso, les interesa mantener la cultura apartada de las mentes que controla para que no hagan ruido y, es en ese estado de dejadez, apatía o ignorancia, donde un amplio sector de la sociedad se deja caer, se consuela o se acomoda. Los abusos de Sánchez no tienen limite, como su patada a la constitución y su cerrojazo a la democracia. Fracciona España, la divide, la enfrenta y traiciona las fases de desescalada de acuerdo a favores políticos. Un déspota que ejecuta pactos con golpistas, etarras y la calaña cutre chavista, a la que viste con chaqueta y ofrece un asiento como vicepresidente en un congreso que suelta humo. !Vergüenza a ojos del mundo!. Un tirano que nos obliga a llevar mascarillas con las que recauda millones en sus recientes empresas fantasmas. Un canalla capaz de ocultar la cifra de muertos para que la gente salga y consuma. Ridículo e inocuo el perfil de Simón e Illa, estampitas movidas por Sánchez cual cromos que de niños levantábamos con la palma de la mano sobre el vacío; como vacíos y miserables deben ellos sentirse. Me indigna que tan relevante cretino se vea beneficiado indirectamente por la derecha, donde un alto grado de ignorantes y temerosos de un pasado que ya no existe, ve la inminente resurrección de Franco o, la llegada de un nuevo Mesías con aspiraciones fascista. En tanto, España sigue adormilada en tórridas tardes de verano, con la mente en cervezas y vino tinto. En días de sol y vacaciones low cost. En partidos de futbol y el universo Instagram, donde puedo ser lo que aún no soy. Dice Pérez Reverte que España tiene lo que se merece. Y España así lo permite, añado. No es de extrañar que un pais dominado conscientemente por un líder corrupto, acabe como Herodes el Grande; enfermo y con pústulas en los pies, con los testículos y el pene carcomidos por gusanos mientras exhalaba su último aliento. Aunque a oídos de Sánchez, esto le ha de sonar a tapitas de jamón y olivas en una terracita de Malasaña o, de pintor Rosales.
By |2020-06-11T14:42:22+00:00junio 11th, 2020|Blog|0 Comments

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