Se preguntaba Aristóteles por qué hombres destacados en política, guerra y ciencia eran melancólicos.

Desde la antigua Grecia se viene señalando una conexión entre locura y la genialidad, pero hoy día la neurociencia lo desmiente.
Una persona depresiva, bipolar o con cualquier otra disfunción mental, es probable que pueda crear en los momentos al alza, pero difícilmente cuando padece desanimo o tristeza, ya que estos estados desfavorecen la creatividad.
La lista de genios locos es tan extensa como intrigante. Y el sufrimiento de estos personajes queda reflejado en sus obras como en sus biografías; muchos de ellos acabaron quitándose la vida. Cito a Virginia Woolf y a Teresa de Ávila, por ser dos de las mujeres por las que siento admiración.
Virginia, manifestó a muy temprana edad los síntomas de una enfermedad mental, quizás influyera la perdida de su hermana y la de su madre cuando apenas era una adolescente, como también los abusos que sufrió de niña por parte de sus dos hermanos.  La celebre escritora decidió poner fin a su vida  tras la insufrible lucha contra los tormentos que le infligía su mente. En sus obras de carácter biográfico, se puede observar esa predisposición anímica hacia la tristeza a la que vivió pegada.
¿Hubiera sido tan insigne escritora de no haber padecido bipolaridad? No se sabe. Cierto es que las neuronas viven conectadas entre sí en el cerebro, pero eso no explica una cooperación entre genio y loco.
Teresa de ahumada y Cepeda, más conocida como La Santa de Ávila, nieta de Juan Sánchez de Toledo y, por tanto, de linaje Judío, era mujer adelantada a su época. Practica y de temple enérgico. Capaz de reunir en un solo cerebro un buen puñado disfunciones mentales de rigor, como la epilepsia grave, confundida en su momento por episodios de éxtasis. Según versiones de reconocidos psiquiatras, sus visiones del amado Señor eran alucinaciones de una mente enferma que sufría también el pesar de un autoexilio místico.
Teresa de Jesús es y ha sido objeto de estudio por eminentes psiquiatras, entre otros asuntos de la mente, por haber sabido (consciente o inconscientemente), transformar locura en santidad y haber hallado finalmente un estado de gracia que le procuró una vida plena en la fe y en la esperanza del reencuentro con su Amado.
Repasando la biografía de otros muchos genios locos de la música, la pintura o la escritura, se da la coincidencia de que han padecido episodios trágicos en sus vidas personales, lo que no significa que la tragedia o los traumas ocasionados por esta, pueda convertirse en el pasaje a la genialidad. O, ¿si?