Si tuviera que elegir un propósito, elegiría sin duda recuperar ese Yo al que el paso de los años le ha ido arrancando sonrisas, restando ilusiones y añadiendo pinceladas de pesimismo. Quizás sea ése el resultado de convertirse en adulto; acumular problemas, desconfiar de todo y aprender a vivir con los miedos y las inseguridades que acechan en la vida.
Pero mi propósito de hoy es simple y, puede que por simple parezca un imposible. Voy a escarbar dentro de mi memoria y no pararé hasta dar con ese puñado de risas robadas, de ilusiones quebradas, de ánimo roto y de alegría entristecida. Y, una vez las libere de las capas de polvo, las colocaré juntas en el lugar a donde siempre estuvieron. Mucho me cuidaré de que ningún percance acabe ensombreciéndolas, que ninguna promesa fallida las desanime, ni que una mala decepción las empuje contra el suelo y las haga añicos. Prometo cuidar de lo que fui con cuidado de no perderme de nuevo en la conciencia de otro. Y, cuando el viento sople a rachas, procuraré mantener el equilibrio recordando aquello en lo que me había convertido.

By |2020-01-01T17:41:26+00:00enero 1st, 2020|Blog|0 Comments

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