Aunque no soy creyente me gusta la iconografía religiosa. Mirando esta recreación de Juan de Flandes veo tradición de Juan, que coloca a los sufrientes a los pies de la cruz, en tanto Mateo los sitúa en la distancia, y tras un cordón, más afín con la ley romana de entonces. Como ocurre con el nuevo testamento, la escena esta plagada de interpolaciones tardías (concretamente la pasión, cuenta con más de 80 alusiones a textos bíblicos de 500 a 700 años a.C.) y adornos literarios que no corresponden con la realidad de los hechos. En una semana santa atípica, reparo en un acontecimiento convertido en leyenda, que cobra un significado completamente distinto bajo el criterio de la historia o bajo el dogma de fe.