Perseguir un sueño es simplemente tener un deseo; motivación que te empuja a luchar. Conseguirlo es otra cosa. Nos venden el “don” de lograr lo que perseguimos si nos esforzamos. Si creemos en ello y si no abandonamos en el empeño. Pero lo cierto es que la vida nos habla de otra cosa; no todos podemos alcanzar nuestras metas ni hacer realidad nuestros anhelos. Debe haber un “equilibrio” natural que sortea los números de la suerte. Y, al igual que en la lotería, muchos apuestan, pero solo unos pocos ganan. Si los ganadores fueran todos los que apuestan, ese equilibrio derivaría en caos. A fin de cuentas, los sueños son hermosos mientras se sueñan. Una vez se alcanzan, necesitamos volver a soñar. Y esta dinámica es quizás el motor que mueve al ser humano y lo diferencia del resto.
Cierto es que ilusión termina cuando consigues aquello que deseas, y empieza, en el momento que vuelves a soñar. Quizás, sea esta la razón por la que la vida oculta el nombre de los ganadores, solo para que sigamos tentando a la suerte. Aunque sabemos que no a todos llega, también sabemos que a todos se nos concede la oportunidad.

By |2019-04-11T20:46:43+00:00abril 11th, 2019|Blog|0 Comments

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