Los objetos están impregnados de vivencias, al igual que la memoria guarda la información del tiempo. A veces, ocurre que me reencuentro en la frase de un viejo libro, en el paseo a media tarde, o en la foto a donde miraba al objetivo con la ingenuidad de ayer. Ojear en un desván es dar un salto atrás en el tiempo. Han pasado tantas cosas… han quedado tantas otras por hacer… hay momentos en los que me parece abrir la puerta de la vieja casa, entonces siento unas ganas irresistibles de hacer reformas, pero no tardo en darme cuenta de que todo esta en el lugar que decidí dejarlo ayer. Los cimientos, de acuerdo con mis deseos de entonces.

By |2019-03-14T12:43:57+00:00marzo 14th, 2019|Blog|0 Comments

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