Fue a la salida del colegio, de vuelta a casa. Apenas tenía ocho años. Me quedé mirando a las vías del tren y entonces supe que tenía que huir. Los años que vinieron se convirtieron en una continua huida. Aún hoy, después del tiempo mi mente sigue estando allí, a un lado de las vías. Mirando a ese pequeño y esperando el momento de echar a correr.

By |2020-04-25T16:28:54+00:00abril 25th, 2020|Blog|0 Comments

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